
Está vez hablaremos sobre la ontología del arte, definiciones, orígenes, y un breve recorrido histórico.

¿Cuál es la naturaleza del arte?
Arte es la expresión de la emoción humana por
medio de la representación que da forma y significado a un ideal. El acto
mediante el cual el hombre valiéndose de lo material o lo visible expresa lo
inmaterial o invisible, constituye el arte.
El diccionario describe como naturaleza *Esencia y
propiedad característica de cada ser* por lo cual podemos deducir que la
naturaleza del arte se remonta a el primer humano que haya existido en la
tierra pues como el titulo lo dice el arte es algo
natural que viene con uno mismo y lo expresamos de una u otra forma.
Por otra parte la educación artística es
un método de enseñanza que desarrolla capacidades, actitudes, hábitos y
comportamientos, potencia habilidades y destrezas, y, además, es un medio de
interacción, comunicación y expresión de sentimientos y emociones que permite
una formación integral para todos los individuos.
¿Cómo se definen sus presencias?
La teoría del
arte es una disciplina académica que engloba toda
descripción de las manifestaciones artísticas (fenómenos
artísticos u obras de arte), empezando por su consideración o
aceptación como tales, en todos los géneros del arte, pero especialmente
de las llamadas bellas artes (que incluyen tanto
las artes visuales -pintura, escultura y arquitectura-
como la literatura, la música u otras artes escénicas).
Las teorías del arte
analizan este desde un punto de vista teórico y normativo, proporcionando
una metodología para desvelar el significado de sus obras. El
marco filosófico en el que puede situarse cada versión de la teoría
del arte está estrechamente vinculado a diferentes interpretaciones de
la estética, dado que la reflexión en torno a la esencia y
función del arte mismo se encontraría en la frontera entre ambas disciplinas,
de difícil deslinde.
Desde un punto de
vista valorativo, la aplicación individual o social de una teoría del arte se
denomina gusto artístico.
¿Cómo se origina el arte?
El arte nace como forma de
expresión estética para la recreación humana, bajo una perspectiva de
realidad o un sentimiento, manifestados a través de formas bellas, apoyadas en
la materia, la imagen o el sonido para su creación.
Para entender cómo se creó el arte, basta con
viajar a la Prehistoria, donde el ser humano ya realizaba pinturas en cavernas
y en objetos decorados con naturalismo. Aquel podría ser el escenario que dio
salida a cuestiones como: dónde se originó el arte, cómo se originó el
arte o cuándo apareció el arte, tan comunes para quienes no
conocen mucho acerca de estos orígenes.
El inicio del arte se remonta a las primeras
manifestaciones artísticas de comienzos del Paleolítico Superior,
(hace 40.000 años), mediante el Homo Sapiens, como ser pionero de
estas expresiones por su dotación de inteligencia.
El origen del arte tiene diversas fuentes de
expresión, como son la pintura, la música y la escultura, entre otras
disciplinas, consolidándose desde sus inicios, a través del Paleolítico
Superior, Mesolítico y Neolítico, en la Edad de Piedra, hasta consolidarse
en la Edad de los Metales.
Breve Historia del Arte
La historia del arte aborda la evolución artística
a través del tiempo. Para saber de qué trata la historia, en este ámbito, se
debe recurrir a la definición de historia del arte como aquella actividad o
producto creado por los seres humanos, con el objetivo de transmitir
ideas o emociones, bajo una perspectiva estética y comunicativa, que da una
visión del mundo, mediante recursos plásticos, sonoros, lingüísticos o
mixtos.
El origen de la obra de arte, en sí, se halla en la
Prehistoria. Sin embargo, es difícil datar cuál fue la primera obra de arte,
puesto que nunca se dejan de encontrar restos arqueológicos que determinan
nuevas vías de investigación en los campos científico y artístico.
A lo largo de la historia, cada etapa ha sido
representada, tanto localmente como a nivel mundial, a través de diversas pinturas, esculturas y obras
musicales, entre otras expresiones artísticas posteriores, tales como
la literatura, la cinematografía y la fotografía.
Conforme fueron pasando los siglos, disciplinas
como la moda, la gastronomía, las artes
gráficas y las artes visuales se fueron consolidando,
también, como formas de expresión artística, dando lugar a nuevos modos de
expresión a través de publicidad, la animación o los videojuegos, entre
otras vías de comunicación.
Por todo ello, la histografía del arte es
concebida como una ciencia multidisciplinar, habiendo comenzado a
estudiarse en profundidad durante la época del Renacimiento, hasta nuestros
días.
¿Cómo se expresa en el arte su estado de conciencia?
El arte, como forma de conciencia social, refleja
la realidad en cualquiera de sus nexos y relaciones y abarca toda la vida
humana. El arte es un reflejo creador en forma de imágenes artísticas y
constituye un importante medio de asimilación y creación estética del mundo.
Debemos aclarar que el mundo puede ser asimilado estéticamente
por cualquier ser humano, pero la diferencia entre el artista y el profano
consiste en que el primero posee capacidades especiales, las cuales podrá
desarrollar un medio social propicio, reflejando la realidad en forma de
imágenes que rebasan los marcos de una vivencia ordinaria, por su grado de
profundidad y originalidad, a la par que él siente la imperiosa necesidad de
producir, plasmar, objetivizar mediante la obra de arte, sus experiencias,
conocimientos y sentimientos, su modo interior.
La forma específica de reflejo de la realidad en el
arte es la imagen artística. La imagen artística constituye la «célula
principal» del arte y en ella se reflejan aspectos esenciales de la realidad en
relación con el hombre y la mujer.
La verdad en el arte tiene características
diferentes a la verdad en la ciencia, por cuanto al artista puede plasmar en
las obras hechos imaginarios que no niegan la realidad. Aquí lo verídico no se
traduce obligatoriamente en lo que es o lo que fue; también encierra del «debe
ser» que se objetiviza en la obra artística en correspondencia con las
condiciones sociohistóricas y la atmósfera espiritual dentro del cual se
desenvuelve el creador, con el grado de originalidad y fantasía del mismo y el
nivel de desarrollo de las demás formas de la conciencia social. Además, en la
obra de arte está presente el mundo interior del creador, la verdad es dada a
través del prisma de lo individual, la realidad es una realidad – valorada.
En el arte una misma realidad, un mismo sentimiento
o contenido, puede ser recreado de diferentes formas y lograr en cualesquiera
de las variantes una poderosa influencia sobre el hombre y la mujer, al
permitirle reflexionar, complacerse, extasiarse o sobrecogerse frente a la obra
terminada. En la que de manera coherente y armónica se vincula el contenido a
la forma, relación de índole imprescindible para la existencia de lo artístico.
Sentimientos como el amor, la amistad, la maternidad, el patriotismo, han sido
tratados en el arte en distintas épocas y países, desde diferentes posiciones
clasistas e individualistas y utilizando formas de expresión diversas con
resultados análogos: grandes obras maestras.
El artista siente la necesidad, a diferencia del
individuo corriente, de plasmar sus vivencias, sus experiencias en la obra de
arte, pero él tendrá presente un objetivo a lo largo de todo el proceso de
creación artística, la creación para otro, para un público o receptor
determinado, con el que debe lograr una determinada comunicación, un tipo de
acercamiento. De ahí que el proceso de creación artística haya tres elementos
fundamentales: el creador o artista, la obra de arte, el receptor o público a
quien va dirigida la creación.
Al transmitir el artista su mundo interior a la
obra de arte, plasmará y trasmitirá a la misma, una determinada ideología,
valores estéticos y un conocimiento dado. El artista plasma en la obra una
realidad dada, expresando sus contradicciones, consciente o inconscientemente,
ya que él mismo es producto de determinadas relaciones sociales y representante
de una clase o grupo social, lo cual se transmite de alguna forma a la obra,
que no es más que la materialización de una realidad a través del prisma de su
creador, por lo que cada una lleva impreso el signo de la personalidad del
artista y es, por tanto, irrepetible.
¿Cuál es su dialéctica?
"La penetración y actualización del pasado,
tal como éste conecta con el presente, es la prueba de la verdad de la acción
presente" (Benjamin). ¿Qué significa esta dialéctica cuando tratamos el
problema de la obra artística? Para Walter Benjamin las nuevas formas de
producir arte -fotografía y cine- recogen, a su manera, las contradicciones del
desarrollo capitalista. La dialéctica en las artes conecta con la dialéctica
histórica: su análisis no es económico, sino que, más bien, consiste en una
filosofía de la experiencia histórica, que se plantea la cuestión de la
relación entre el pasado y presente. Benjamin desecha la causalidad
determinista del historicismo, para asumir dicha relación como una experiencia
del presente con el pasado, que supone la discontinuidad histórica.
La dialéctica, simplemente el dialogo, el discurso razonado,
significa en la República el ARTE DE LA CONVERSACIÓN QUE
TIENE POR META DAR RAZÓN DE ALGUNA IDEA, BUSCANDO EL PRINCIPIO DE QUE DEPENDE;
en el Sofista, es la técnica de «moverse«, por así
decirlo,en el mundo de las ideas, determinando las relaciones entre unas y
otras según se enlacen entre sí o estén separadas, de modo semejante a como
unas letras se combinan con algunas pero no con otras; combinándolas y
dividiéndolas según sus articulaciones naturales
Según que el orden seguido en el proceso vaya de
una idea hacia las que están subordinadas, o bien hacia las ideas superiores,
en la dialéctica resaltará el momento de la división, o bien de la combinación
o sinopsis, la dialéctica descendente o la ascendente.
Del procedimiento
de división se encuentra un famoso ejemplo en
el Sofista, que sirve para comprender claramente la
organización del mundo inteligible. El dialogo se propone definir ese personaje
que es el sofista; pero como se reconoce la dificultad de la empresa, se
resuelve comenzar con algo más fácil, como tarea preparatoria: se propone
definir la pesca con caña. Simplificando un poco se tendría lo siguiente:
Pescar con caña es un arte. Pero hay dos formas de arte: productivo, cuando de
lo que se trata es de fabricar algo nuevo, o adquisitivo, cuando el arte
consiste en lograr algo que ya existe; ejemplo de lo primero, fabricar sillas;
esta claro que la pesca pertenece al siguiente grupo. A su vez hay dos forma de
arte adquisitivo: uno que consigue su objeto mediante intercambio, otro por
medio de su captura. Esta captura, a su vez, puede ser de dos formas distintas:
o bien aplicarse a seres inanimados o a seres animados, tal como en nuestro
caso. Pero a los animales se les puede dividir en terrestres y acuáticos, y el
arte de apoderarse de estos últimos es lo que se llama, en general, pesca. Mas
ocurre que la pesca puede practicarse de dos modos: sea sin herir al pez
(valiéndose, por ejemplo, de una red), sea hiriéndolo. Y por último la
pesca cruenta o vulnerante puede efectuarse hiriendo al animal de arriba hacia
abajo, por medio de un arpón; o hiriéndolo de abajo hacia arriba: y este es el
caso de la pesca con caña.
Puede decirse también
que la dialéctica representa un transito desde lo fragmentario hacia esa
totalidad orgánica articulada que es el mundo de las ideas presidido por el
Bien. Y tal «viaje» es el que realiza el amor en tanto impulso o aspiración
hacia lo ideal y lo perfecto a partir de lo parcial, deficiente e imperfecto,
de lo que no se basta a sí mismo; porque el amor es el justamente el deseo de
remediar una carencia. El que ama, ama lo que no posee, desea aquello de que
esta falto, y en definitiva desea lo perfecto y autosuficiente. De esta manera
el Banquete describe el ascenso del alma desde
el amor a un cuerpo bello hasta llegar a la belleza en sí (como un aspecto del
Bien). Dice Platón:
He aquí pues, el recto
método de abordar las cuestiones eróticas o de ser conducido por otro: empezar
con las cosas bellas de este mundo teniendo como fin esa belleza en
cuestión (La idea de Belleza) y, valiéndose de ellas como escalas, ir
accediendo constantemente, yendo de un solo cuerpo a dos y de dos a todos los
cuerpos bellos y de los cuerpos bellos a las bellas acciones y de las acciones
a los bellos conocimientos, hasta terminar, partiendo de éstos, en ese
conocimiento… que no es conocimiento de otra cosa sino conocimiento de belleza
absoluta, y llegar a saber por último lo que es la belleza en sí.
¿Qué se entiende por su corporeidad?
El cuerpo, ‘se sabe’, es portador
de saberes, huella y biografía, individualidad y sociabilidad. Es el
territorio donde se articulan estéticas, sentidos y significados de los otros y
lo otro, y es por tanto expresión y comunicación de la subjetividad humana. Se
lo juega en lo público y lo privado, está en constante construcción-deconstrucción,
aprendizaje, devenir y cambio. Es representación social y cultural, pues es
moldeado y constituido social y culturalmente, lo que le otorga una dimensión
simbólica, o mejor, metáfora de la experiencia individual de ser cuerpo.
La relación entre corporeidad,
arte y escuela no es todavía un tema central en el contexto de la educación
colombiana; al menos no en el sentido de haberse constituido como un área de
saber disciplinar asumido con legitimidad y oficialidad por las instituciones
escolares. Esto, por supuesto, no significa que un movimiento silencioso de
iniciativas y actores educativos no estén desde hace ya un buen tiempo abriendo
el camino de exploración e investigación de las posibles relaciones que pueden
establecerse entre el cuerpo, los saberes disciplinares y el arte en contexto
de escuela. Esto no es sorprendente, menos si se tiene en cuenta la importancia
que actualmente tiene el tema de lo corporal en la escuela para la educación.
Las experiencias presentadas
abarcaron un rango de existencia estimado entre los seis meses y los cuatro
años, además, recorrían una amplia gama de intereses, inquietudes,
cuestionamientos y preguntas sobre el cuerpo. Dichas inquietudes investigativas
se relacionaban con implicaciones de salud y rendimiento físico, dimensiones
psicológicas en cuanto a desarrollo cognitivo o procesos de constitución de
sujeto y componentes de orden social, político, cultural, comunicativo y de
lenguaje en la construcción de corporeidades en la escuela.
Algunas prácticas de resistencia a
la dicotomía mente-cuerpo y a la separación de las disciplinas que, en general,
caracterizan las dinámicas de enseñanza-aprendizaje en la escuela, fueron los
ejes de trabajo de un número significativo de experiencias postuladas. Los
proyectos también cuestionan el énfasis intelectual que se ha privilegiado
desde la educación para los procesos de enseñanza y aprendizaje de las áreas
artísticas y la educación física; dejando de lado la gran influencia que tienen
en éstas aspectos como el vivencial. De hecho, la mayoría de las experiencias
apostaban a que es el cuerpo el que sabe, el que aprende, el que integra y el
que produce y aplica el conocimiento.
Los intereses y preguntas
presentados exploran el papel de los saberes en las disciplinas, el rol del
conocimiento en el currículo y el sentido de las prácticas pedagógicas en
relación con el cuerpo individual y social, dentro y fuera del ambiente
educativo. Un cuerpo para nada abstracto, teorizado o supuesto, sino un cuerpo
material y simbólico. Cuerpo que es objeto de acciones pedagógicas
institucionales, y que inquieta sobremanera las subjetividades de los actores
educativos que de múltiples formas participan en la configuración de la
corporeidad de los estudiantes y en ese corpus social, cultural y político que
llamamos escuela.
La escuela es el lugar donde se
disciplina el cuerpo y se construye corporeidad, en tanto que ésta teje y
articula una trama compleja en relación con el cuerpo. La noción de cuerpo
circula en prácticamente todos los ámbitos de la vida escolar. Se la percibe
tomando forma en las experiencias de vida del devenir cotidiano, y también en
forma alegórica en el plano simbólico del lenguaje. Se habla de un cuerpo de
disciplinas, un cuerpo de saberes, un cuerpo de prácticas que más allá de una
noción de agrupamiento, devela también aquello que les otorga organicidad y
funcionalidad: su determinación histórica, ideológica y política. El imaginario
corporal institucional (deber ser) y la imagen corporal personal (de deseo) de
los individuos. El cuerpo que se valora (social) y el que se anhela
(particular), ideal del yo.
La escuela desde luego marca la
vida, los cuerpos y las historias de los sujetos. Inscribe gestos, disciplinas,
conductas e improntas en quienes la viven y transitan por ella. Está
profundamente vinculada a discursos, ordenamientos, prácticas, transacciones y
rituales que constituyen y moldean las identidades y los imaginarios corporales
de sus habitantes. Se involucra cotidianamente en las dimensiones biológica,
cultural, social, política, estética y psicológica que se juega en los procesos
de constitución de sujeto. Entra en diálogo, contradicción y tensión con las
prácticas significantes, simbólicas e identitarias de los y las que la habitan.
En suma, está estrechamente ligada a la vivencia y a la construcción de la
corporeidad humana.
Resulta entonces interesante mirar
al cuerpo social escolar que se configura como consecuencia de los cuerpos y
las corporeidades que la habitan.
webgrafia:
https://cuadernosandinista.com/2020/02/20/el-arte-como-forma-de-la-conciencia-social/#:~:text=El%20arte%2C%20como%20forma%20de,y%20creaci%C3%B3n%20est%C3%A9tica%20del%20mundo.
https://revistas.udea.edu.co/index.php/artesudea/article/view/22726#:~:text=La%20dial%C3%A9ctica%20en%20las%20artes,entre%20el%20pasado%20y%20presente.
https://aeternaimperoblog.wordpress.com/2017/04/04/la-dialectica-como-arte/
https://www.compartirpalabramaestra.org/actualidad/columnas/corporeidad-arte-y-escuela#:~:text=Es%20el%20territorio%20donde%20se,%2C%20aprendizaje%2C%20devenir%20y%20cambio.
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